Cerebro y Felicidad

Esta, en principio será mi última entrada sobre el Libro «El alma esta en el cerebro» de Eduard Punset.

En su último capítulo, titulado ¿Qué nos hace felices?, el autor parte de la siguiente premisa:

Somos el único animal que puede viajar mentalmente hacia su propio futuro, anticipar acontecimientos y elegir el que creemos que nos hará felices. Pero no siempre escogemos bien. Nuestras predicciones emocionales son muy defectuosas y raramente somos tan felices o infelices como esperábamos.


Me parece un párrafo muy acertado por varios motivos:

  • es posible que seamos el único animal que actúa mirando hacia delante a largo plazo, que prevée ciertas acciones futuras (propias y extrañas) y se prepara o actúa en base a ellas siempre buscando lo mejor para uno mismo: la felicidad
  • está clarísimo que no siempre elegimos lo mejor, ni lo bueno. En esto somos muy limitaditos puesto que no controlamos los estados anímicos ni acciones de los demás y, además, no solemos aplicar un pensamiento racional sino mucho más visceral
  • por último, lleguemos o no al fin esperado (felicidad o infelicidad) este estado nos dura poco y volvemos a iniciar la rueda para enfocarla al siguiente objetivo

Pero también, nuestro cerebro nos proteje en gran medida contra la infelicidad. Un ejemplo: ¿quien no ha oido la siguiente frase después de que una pareja rompiera: «total, no estábamos hechos el uno para el otro»? Se trata de un mecanismo automático generado desde el cerebro para paliar los efectos negativos de un hecho traumático. Punset lo denomina: sistema inmunopsicológico.

Lo malo es que también funciona para sucesos felices… ¿por qué? Por que el cerebro necesita estabilidad emocional. Tanto una felicidad inmensa como una tristeza profunda son estados emocionales extremos y el cerebro quiere estar tranquilo en un estado medio y, por tanto, se protege contra cualquier sensación que lo aleje de su paz. Lo malo es que lo hace de la misma manera contra ambos (felicidad y tristeza).

¡Qué controversia! Si ya de por sí puede costar mucho encontrar momentos felices … ¡que nuestro propio cerebro los acorte lo máximo! En fin, que no hay felicidad eterna, sino que debemos procurarnos muchos momentos felices a lo largo de nuestras vidas por que total… van a durar poco!

Por cierto recomiento el libro a todos. Está escrito en un lenguaje muy cercano y comprensible, estructurado en secciones y capítulos no muy largos. Se deja leer fácilmente y su lectura es amena y salpicada de anécdotas y ejemplos muy ilustrativos. (PD: no cobro por escribir esto).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *